Seleccionar Página

Piscis

2009
Net.Art

Piscis utiliza el código HTML como materia gráfica para construir una escena digital mínima. A partir de la secuencia de caracteres <º))))><, intervenida y dispuesta dentro de la página, se configura la representación elemental de un pez.

El pez se desplaza y flota detrás de los botones de opción de la interfaz, haciendo que estos funcionen simultáneamente como elementos propios de la navegación y como parte de una composición que evoca un acuario. La interfaz deja de ser únicamente funcional y comienza a operar como espacio visual.

La obra parte de una operación deliberadamente sencilla: utilizar signos tipográficos y elementos propios del lenguaje HTML para producir una imagen. El código deja así de permanecer oculto detrás de la pantalla y adquiere una dimensión gráfica. Una estructura destinada a organizar información se transforma en dibujo, movimiento y espacio.

En Piscis, el comportamiento de la página forma parte de la obra. El pez no está simplemente representado dentro de una pantalla: habita la estructura de navegación y se desplaza en relación con ella. La frontera entre contenido e interfaz se vuelve inestable.

Esta economía de medios es significativa dentro de mi práctica de Net.Art. Frente a la sofisticación tecnológica, la obra recupera recursos elementales de la web de ese período —caracteres, HTML, botones e interacción básica— para producir una situación visual que se sostiene precisamente en sus limitaciones.

El gesto es también una forma de arqueología inversa: volver sobre un lenguaje digital anterior para explorar sus posibilidades poéticas desde el presente. Allí donde el código fue concebido para ordenar y hacer funcionar una página, aparece la posibilidad de utilizarlo como materia sensible.

Piscis continúa así una investigación iniciada en obras anteriores, donde la intervención del código permite desplazar las funciones originales de los sistemas digitales. En 404 (2004), una página de error se transforma en entrada a la red; en Nodos (2005), una cartografía se convierte en estructura de navegación; y en las intervenciones de 2009, la plataforma y el código comienzan a comportarse como superficies compositivas.

En este recorrido, Piscis aporta una dimensión fundamental: la red no solo como lugar de circulación, sino como espacio habitable y material de construcción de la obra. Esta concepción será parte del tránsito posterior hacia una práctica medial donde los sistemas de comunicación, sus estructuras y sus posibilidades de circulación dejan progresivamente de ser soporte para convertirse en materia artística.