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Año: 2019
Dimensiones: 15 Pinturas de 50 x 80 cm.
9 Pinturas de 27 x 27 cm.
7 Rotorelief de 25 x 25 cm. 1 Objeto de 100 x 100 cm.
Género: Instalación
Técnica: tecnicas mixtas, tales como: objetual, Spray, MDF troquelado,
Soporte: Sobre tela, MDF y otros.
Exposiciónes: (1) Apuntar.
(2) Día internacional del Arte.
Presentada en: Centro Cultural Victor Jara, La Cisterna, Chile
Centro cultural Chincowe, peñalolen Chile

Reflexión:
Apuntar a los sustratos de la memoria
1. Diálogos con la historia del arte

La instalación de Esteban Córdova APUNTAR corresponde, en primera instancia, a una serie de apuntes dialogantes que el artista realiza respecto de la historia del arte universal y chileno.
Su obra se entrelaza con los juegos colorísticos conceptuales de Sol LeWitt (LeWitt, y otros 2000) en los que las obras cobran una dimensión simbólica que comunica, desde lo metafísico, una cuestión que el artista acentúa a través de su cita a los Rotorelief
(1965), la serie de obras cinéticas más enigmáticas de Marcel Duchamp (Duchamp, Ray y Allégret 1926). Córdova hace una obliteración mediante la generación de cuerpos dinámicos y, literalmente, en movimiento. Esto tiene que ver con el tema de su  producción en la que nos habla de las diferentes capas de la memoria histórica de Chile que, siempre expectante, se fijan en su sustrato democrático el cual busca no ser violentado, no ser apuntado, como lo fue en 1973 por los militares.
Por otra parte su obra, en términos visuales, se emparenta con la de Ramón Vergara Grez (Vergara Grez, y otros 1992) en su rescate de lo geométrico y también de lo figurativo. En el caso de Córdova, las figuras rescatan la herencia muralista de colectivos como la Brigada Ramona Parra (Castillo Espiñoza 2010) de la que cita un procedimiento de configuración iconográfica nacida desde lo popular, y en la que se reconoce un importante número de ciudadanos chilenos. Y, por otro lado, su trabajo se emparenta con el street art o arte callejero más reciente, en un proceso similar al que realiza Banksy (Banksy 2005) quien hace destacar siempre en sus obras a un personaje en concreto mediante la técnica del grafiti.

2. Tomando apuntes desde una Araucaria bajo la estrella patria

APUNTAR se corresponde a una obra bifurcada: por un lado, como ya se ha referido, juega lúdicamente con la historia del arte y, por otro, se hace interrogantes y nos pregunta sobre el valor de la democracia y su pérdida.
La instalación cuenta con más de treinta pinturas, cinco objetos cinéticos y una gran escultura central compuesta por más de doscientas piezas pequeñas de plástico: soldaditos que apuntan, como quienes toman nota, y también señalan y signan los procesos de la historia.
Los cuadros donde las araucarias —árbol simbólico de la cultura mapuche y de Chile— se yerguen sobre planos geométricos (cada cuadro es similar al otro, pero varía en el color y en el grosor de las líneas que los cruzan). Aquellas se encuentran a tiro de los soldaditos de plástico que, en grupos —ocho en total— y coloreados, conforman trazos que llevan los tres colores de la bandera chilena, los cuales configuran un gran círculo en cuyo centro se encuentra la estrella patria.
Desde esta configuración las figuritas apuntan como defendiendo a aquella estrella pero, ¿de qué la defienden? Las araucarias desde sus armónicas quietudes parecen no saberlo; más aún, ellas parecen ignorar que se encuentran a tiro o quizás no sepan que lo están. Lo cierto es que ellas aquí están protegidas por su propia configuración: cada cuadro es, como se ha dicho, aparentemente igual a los otros, pero la ubicación de las líneas que los recorren horizontalmente y los colores que los cubren son diferentes, provocando en cada caso un descentramiento de los cuadros respecto de los que los circundan.
Estos cuadros peculiarmente comunicantes se encuentran junto a coloridos círculos que se asimilan a los del «tiro al blanco» y círculos duchampianos en movimiento, que buscan distraer a los soldaditos y que actúan como configuraciones que nos llevan poéticamente a otras dimensiones de la vida, a otros espacios, algunos de ellos oníricos.
Es por ello que esta metafórica obra de Córdova (Avendaño Santana 2006) nos habla de la fragilidad de la vida democrática y sus sutilezas y de la responsabilidad que cada uno tiene como ciudadano de su mantenimiento o pérdida y de la importancia de los roles que se les asignan desde las estructuras de poder a todos los componentes del Estado, especialmente a quienes ostentan el deber del resguardo de la patria.

Santiago de Chile, Septiembre de 2019

Lynda Avendaño Santana
Comisaria de la exhibición